Los abusos y violaciones a los derechos humanos de los migrantes que transitan por el Estado de Veracruz continúan, sin embargo, los ilegales prefieren no denunciar estos hechos por temor a lo que les pudiera suceder expresó David Tobilla Hernández, coordinador de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Diócesis de Coatzacoalcos.
Secuestros, extorsiones y robos son los delitos que se cometen con mayor frecuencia en contra de los migrantes según testimonios de los propios ilegales.
“Temen por sus vidas por eso prefieren no hablar, pero de que han sufrido violaciones a sus derechos lo han sufrido”, expresó el presbítero.
Entrevistado en los bajos del puente de la Avenida Uno, el párroco, lamentó que continúen las agresiones y los actos violentos en contra de los migrantes, cuya intención al pasar por Veracruz es seguir con su camino hacia los Estados Unidos.
Tobilla Hernández, reconoció que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) constantemente realiza labores de acompañamiento para supervisar que no se cometan estas prácticas pero aún así persisten los abusos.
Inclusive, el área donde se alojan los indocumentados debajo del puente de la Avenida Uno se ha convertido en un lugar de riesgo para su persona debido a las agresiones y pleitos que en ocasiones ocurren entre ellos mismos.
Por otro lado, hizo un llamado a la población para que colaboren donando comida enlatada, agua potable, medicinas, ropa y cobertores debido a que la mayoría de los ilegales se encuentran a la intemperie.
Al día, la Diócesis de Coatzacoalcos prepara un promedio de 100 comidas para los ilegales que pasan por la ciudad y que no cuentan con los recursos para subsistir por sí mismos.