Este viernes el Ministerio Público entregó las pertenencias de las cuatro víctimas de envenenamiento, a los padres del ama de casa, María Ambrosio Domínguez Molina. El papá de las menores también acudió ante las autoridades ministeriales donde fue increpado por su ex suegra.
Ayer por la mañana, alrededor de las 11:00 horas personal de la Agencia del Ministerio Público del fuero común, arribó una vez más a la cuartería de la familia que murió envenenada en la colonia Nazaret; esto para hacer una última inspección, pues se hablaba de que había una video cámara que probablemente tenía alguna filmación de la occisa.
Sin embargo, las autoridades no encontraron nada, por lo que después de revisar cuidadosamente toda la habitación, el fiscal, Adrián Gómez Ortega, ordenó que se liberaran todas las pertenencias para que así sus familiares pudieran llevárselas, pues las estaban solicitando.
Ayer por la mañana, sus padres en compañía del ex esposo de María Ambrosio Domínguez Molina, llegaron al domicilio y se llevaron todas las pertenencias de la occisa y de las tres pequeñas que perdieron la vida a causa de un veneno que les dio su mamá.
Cabe mencionar que lo único que retuvieron fue el celular y las cartas, pero en los próximos días podrían ser entregadas a sus destinatarios.
Así mismo, también a la Agencia del Ministerio Público llegó el ex esposo de Domínguez Molina, Crispín Acevedo Ricardo, el cual sostuvo una larga plática con su ex suegra, quien lo increpó ante los hechos ocurridos; sin embargo, él se limitó a escuchar y responder que amaba a sus hijas.
Surgió fuerte el rumor de que supuestamente se había suicidado ayer por la mañana, pero con su presencia ante las autoridades judiciales, fue descartada totalmente esa versión.
“Dios la perdone”: Papá
Juan Domínguez López, padre de la mujer que tomó fatal decisión, dijo que ojalá Dios perdone a su hija por lo ocurrido.
De igual forma, estuvo en la Agencia del Ministerio Público para acompañar a su pareja y pedir que les entregaran las pertenencias.
Juan Domínguez, dijo que ojalá y Dios la perdone por lo que hizo, pues sus nietas no tenían la culpa de nada, pero desafortunadamente fueron víctimas de una situación familiar donde perdieron la vida.