Sobre el exilio del padre Alejandro Solalinde, el obispo de Veracruz, Luis Felipe Martín Gallardo del Campo, Obispo de Veracruz, indicó que la tarea de defender los derechos humanos de los indocumentados genera “desgaste” y “vale darse un tiempo”.
Entrevistado en la Diosesis de Veracruz, indicó que su postura respecto al exilio de Solalinde era de rechazo por la falta de garantías para que los sacerdotes realicen esta actividad que le ha costado la vida a otras personas.
Así, parafraseó con el arzobispado de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, quien hace unos días emitió declaraciones hostiles para con el sacerdote de Ixtepec, Oaxaca.
Además, comentó que luchar por sus derechos de los ilegales genera amenazas de muerte “lo que él mismo había dicho, que tiene un gran número de amenazas de muerte” de parte de polleros y traficantes de droga a los que Solalinde “estorba y evita que se sigan enriqueciendo”.
Acotó que igual se relaciona mucho con “lo que hemos escuchado ya de varios obispos. Creo que hay un gran desgaste en el tema de los migrantes, vale darse un tiempo no es que haya quedado desterrado del país. Ciertamente es un paréntesis, veremos ahora que regrese que decisión toma con su obispo de Tehuantepec”.
Al preguntarle sobre la clausura de la Casa Emaus, el albergue para indocumentados que operaba en el puerto de Veracruz, y que recibió gran apoyo del anterior obispo, el finado Luis Gabriel Cuara Méndez, justificó su cierre “la casa Emaus era otra cosa, el trabajo fuerte es en Tierra Blanca.
Acá no pasa la bestia, la famosa bestial del ferrocarril, esa pasa por Tierra Blanca. Son miles. Acá eran dos tres cuatro”.